Qué puedo añadir yo que no se haya dicho ya de ti, querido Ximens, con dedicatorias tan bonitas y sentidas como las que he ido leyendo estos últimos días, tras conocer la triste noticia de tu partida. Así que recurro al Messenger, que por suerte no ha borrado nada desde nuestra primera conversación. Y a mi memoria, que sí que borra fechas, pero no encuentros trascendentes en mi vida. Aquella primera vez en marzo de 2013 en Cabezón de la Sal, Cantabria, en la librería Sancho Panza, donde Saly y tú escenificasteis un cuento. Y yo con una sonrisa que surgiría de manera natural en cada una de las siguientes ocasiones en que volvimos a encontrarnos. Santander, San Vicente de la Barquera, Madrid, Barcelona. Fue también ese año 2013 cuando empezó a liarse lo del Despojos del Rec. A través de ese maravilloso evento, pude conocer a muchos otros autores de microficción y tenerlos a todos de amigos en Facebook. Gracias a esa unión virtual, y a tu interés por mis escritos, nos hemos seguido...
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